Autor: Ing. Eduardo Aguilera Ortiz
Se debe remarcar, como premisa, que el Ecuador dispone de tres principales fuentes económicas de energía primaria para fines de la generación eléctrica: hidroenergía, gas natural y geotermia (Banco Mundial, 1986).
El borde continental activo del Ecuador está caracterizado por la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, en condiciones bastante particulares por la presencia de la Dorsal de Carnegie, que se origina en el "Punto Caliente" de las Galápagos.
Estas características geológicas del territorio del Ecuador son muy favorables para pensar que, en los niveles superiores de la corteza, se han implantado, desde el período Terciario, cámaras magmáticas que alimentan a una intensa actividad volcánica que continúa manifestándose hasta el presente en el segmento septentrional de la Cadena Andina. No es casual el hecho que en el territorio ecuatoriano exista una de las más altas concentraciones, a nivel mundial, de aparatos volcánicos diferenciados de edad cuaternaria a reciente, cuyos sistemas de alimentación originan importantes anomalías en el flujo del calor terrestre.
La exploración de los recursos geotérmicos se inició en 1978, bajo la responsabilidad del Instituto Ecuatoriano de Electrificación (INECEL), que estuvo empeñado en explorar los recursos aptos para la generación eléctrica, con miras a reducir el uso de combustibles derivados del petróleo, a la vez que diversificar la oferta de recursos energéticos autóctonos.
Entre 1979 y 1985, estas actividades concitaron un apreciable interés y consiguiente nivel de respaldo, razón por la cual se desarrollaron con éxito y sin interrupciones, los siguientes estudios:
- Reconocimiento Nacional, que contó con el apoyo técnico y económico de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE);
- Prefactibilidad (I Fase) de las áreas de Tufiño-Chiles y Chalupas, financiados y ejecutados con recursos propios del INECEL.
En marzo de 1982, los Presidentes de Colombia y Ecuador suscribieron, en la ciudad de Bogotá, un Acuerdo para la exploración geotérmica del Área Fronteriza de Chiles - Cerro Negro - Tufiño, a través de un proyecto binacional.
En agosto de 1984, el Gobierno de Italia y la OLADE formalizaron un instrumento mediante el cual se concretó la asignación de un aporte no reembolsable, que sería administrado por la OLADE, para financiar el Estudio de Prefactibilidad del Proyecto Binacional Chiles - Cerro Negro - Tufiño, que concluyó en diciembre de 1987, sin que se haya realizado ni una sola perforación exploratoria que permita afianzar el modelo geotérmico.
Posteriormente, la crisis económica que afectó al INECEL hizo que disminuya sensiblemente el nivel de apoyo e interés por los desarrollos geotérmicos, por lo que se condicionó la continuación de las investigaciones a la posibilidad, bastante remota, de que sean financiadas únicamente con recursos de la cooperación técnica no reembolsables.
Como resultado de esta política, el Proyecto Geotérmico avanzó muy lentamente y solo pudo desarrollar unas pocas investigaciones de superficie, sustentadas con sus escasos recursos propios, que fueron los únicos disponibles.
Los estudios de superficie desarrollados por el INECEL, han permitido identificar y sustentar el interés que, para un eventual desarrollo geotermoeléctrico, presentan las siguientes áreas.
- Tufiño - Chiles - Cerro Negro
- Chachimbiro
- Chalupas
Todas ellas están ubicadas en la sierra norte y tienen como ventaja la de estar bastante cerca de las líneas de transmisión del Sistema Nacional Interconectado.
Una segunda opción para el aprovechamiento de la energía geotérmica en el Ecuador representa el uso directo de los fluidos de media y baja entalpía en procesos industriales que utilizan agua caliente y la consiguiente sustitución de los derivados del petróleo, principalmente diesel.
En extensas y abundantes porciones de la parte centro-norte de la Región Interandina del Ecuador, existe una elevada probabilidad de encontrar importantes anomalías en el flujo de calor terrestre y, por consecuencia, gradientes geotérmicos anómalos. En estas condiciones, está muy favorecida la existencia de acumulaciones de agua caliente en niveles bastante someros.
El antiguo Instituto Nacional de Energía (INE), realizó, en 1985, un intento fallido por interesar a los industriales de Quito y Cuenca en los programas de sustitución, con geotermia, de los combustibles que utilizan para la producción de agua caliente (4000 TEP por año en el Valle de Los Chillos). Para tal efecto desarrolló un proyecto demostrativo, que concluyó que los mayores obstáculos eran: la dispersión geográfica de las plantas industriales y, fundamentalmente, el muy bajo nivel de precios del diesel (US$ 0.61/gal) que imperaba en aquella época. |